sábado, 13 de mayo de 2017

ABIERTA LA OPORTUNIDAD DE LAVARSE LA CARA


Tanto para los militares como para los políticos que la tengan sucia
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Si están dadas todas las condiciones objetivas y algunas de las subjetivas para la rebelión popular, porqué han pasado más de 30 días de iniciada sin que se haya producido el desenlace con la caída de la tiranía? Es la pregunta que algunos me hacen buscando una explicación de quien participó activamente en la resistencia clandestina contra la anterior tiranía, gestora de la rebelión cívico-militar que culminó el 23 de enero de 1958. He aquí mi respuesta.
Ante todo hago esta afirmación: estamos ganando desde que tomamos la calle, porque la salida está en la calle. La situación de la tiranía es insostenible. El país se le ha tornado ingobernable. Y, por otra parte, su imagen internacional anda por el suelo. Es unánime la condena de los pueblos del mundo y de los gobiernos democráticos. Esto quiere decir que la tiranía no tiene posibilidad alguna de mantenerse. Sus bases están socavadas. Esto representa un éxito mayúsculo. En 1958 no teníamos a nuestro favor las condiciones objetivas (había una economía sana, con una moneda estable, sin escasez ni inflación, gozábamos de seguridad absoluta, lo único que nos faltaba era libertad y democracia). Pero sí teníamos la única condición subjetiva de la que carecemos ahora: líderes audaces que encarnen el sentimiento popular.
Entonces, repitamos la pregunta, si sólo carecemos de esta condición subjetiva, porqué ha demorado tanto la caída de la tiranía? Respuesta: No estamos luchando contra Maduro nada más. Maduro no es Maduro. Es Cuba. Nos fue impuesto por Cuba, después de la traición de Chávez. Estamos luchando contra Cuba. Se trata de una segunda guerra de independencia. Pero esta vez una guerra asimétrica: ellos armados hasta los dientes y nosotros desarmados. Y detrás de Cuba está la Internacional Narco-Comunista de América. Algo inimaginable para Marx y Lenin: un comunismo narcotraficante que, en lugar de  dictadura del proletariado, es narco-tiranía militar contra el proletariado. Es un comunismo insólito en la historia: el narco-comunismo de la cúpula militar al servicio de Cuba. Y la Internacional Narco-Comunista, bajo la jefatura de Cuba, consciente de que sólo la cúpula militar es narco-comunista, ha añadido otra herejía al comunismo: darle como base popular el lumpem-proletariado formado por vagos y maleantes, convirtiéndolo en narco-tiranía de la delincuencia organizada como banda criminal. Un engendro contra-natura, transformado en monstruo diabólico desde el momento en que ha pactado con el terrorismo islámico aliándose para atentar contra Estados Unidos y ha invitado a Rusia a establecer una base militar en el territorio nacional con el mismo fin. No estamos bajo una tiranía militar tradicional, sino bajo el Gobierno del Mal que ha reunido a todos los demonios que andaban sueltos. Y, sin embargo, los estamos derrotando.
Falta ahora suplir la ausencia de un liderazgo sólido, nuestra única debilidad. Hasta aquí hemos llegado porque los políticos han sido arrastrados por la gente. Le toca a ellos dar un paso audaz: elegir en la AN, después de remover al Vice, a un Presidente Encargado que supla la falta absoluta de Maduro, declarada el 9 de enero, hasta tanto se celebre la elección por voto popular del que deba completar el período hasta 2019. Al dar este paso provocarán una definición en la FAN, la cual a su vez provocará la definición de la OEA a favor de la aplicación de la Carta Democrática precisamente para que, bajo su supervisión, se efectúe la elección del titular de la presidencia hasta 2019, el que presidiría el gobierno de transición.  Con el fin de que se haga así, los políticos deben solicitar el apoyo de los militares decentes, que los hay. Es la oportunidad de lavarse la cara los políticos que la tengan sucia de colaboracionismo.
Pero si los políticos se abstienen de dar este paso, quedando con su cara sucia, entonces los militares decentes deberían asumir el liderazgo del país activando el procedimiento de la sucesión presidencial a que los obliga el Art. 333 de la Constitución, declarada como ha sido la falta absoluta de Maduro y, en consecuencia, su ilegitimidad por haber roto el orden constitucional.  Y el pueblo apoyará y aplaudirá con entusiasmo desbordante a los militares que den este paso audaz, con el cual se lavará la cara bien lavada el que la tenga sucia.
La historia enseña que el pueblo ve limpia la cara del que lo salva de la tiranía. Vale igual para militares y civiles.
@petitdacosta


LIBERACIÓN NACIONAL Y NO-REELECCIÓN (213)


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